El mercado de papel de impresión y escritura no encapado (comúnmente denominado "papel obra") no escapó al fuerte impacto de la recesión que sufrió nuestro país durante el año 2000. Se estima que el mercado alcanzó una cifra aproximada de 260.000 toneladas en dicho año, lo que implica una caída de alrededor del 7 % con relación a 1999.

Esta disminución se sintió más fuertemente en el segmento gráfico y editorial, debido a diversos factores que se conjugaron para ello:
- La sustitución de papel obra por papeles encapados, que ingresaron durante todo el año, especialmente desde Brasil.
- La situación crítica del sector gráfico argentino, afectado por la menor actividad económica y por la pérdida de competitividad frente a otros países que devalúan su moneda como herramienta habitual de política económica.
- El desarrollo de nuevas tecnologías de impresión variable que favorecen el empleo de máquinas fotocopiadoras de alta velocidad en lugar de impresoras offset.

No obstante, el segmento comercial (resmitas y formularios continuos)también sufrió una ligera caída, lo cual refleja la magnitud de la recesión que sufrimos, ya que normalmente es el sector más dinámico en cuanto a su crecimiento en todo el mundo.

Como elemento positivo, debe mencionarse que la vigencia del Acta de Complementación Industrial entre las Asociaciones de Fábricas de Papel de Brasil y Argentina, renovada el 30 de setiembre de 2000 por un año más, permitió atravesar este período de dificultades económicas en condiciones razonables, evitando males mayores a la castigada industria papelera de nuestro país.

A pesar de estas dificultades, en el año 2000 Ledesma encaró su negocio papelero con decisión y confianza en el futuro del país, dado que aprobó un proyecto de inversión de 140 millones de dólares orientado a duplicar su capacidad de producción y desarrollar aún más ciertos aspectos de calidad del papel, orientados a lo que se conoce técnicamente como "printability" (capacidad de reproducir fielmente una imagen) y "runnability" (capacidad del papel de atravesar cualquier proceso de impresión sin producir atascos).

La primera etapa de dicho proyecto, de alrededor de 15 millones de dólares, fue ejecutada en dos fases, en julio y en noviembre de 2000, respectivamente, y ya está funcionando normalmente.

Otra novedad importante de nuestra empresa es la adquisición de una segunda máquina convertidora de resmitas similar a la que ya tenemos operando en nuestra fábrica de papel en Jujuy desde hace muchos años, ya que la capacidad productiva de esta última se encuentra virtualmente saturada. Esto implica una inversión adicional de alrededor de 4 millones de dólares.

En cuanto al futuro del sector, creo que el gran desafío será mantener el equilibrio alcanzado en las relaciones con las otras fábricas colegas del Mercosur, tanto argentinas como brasileñas y uruguayas, condición fundamental para un horizonte de estabilidad a largo plazo.

Debe considerarse que el sector celulósico-papelero ha sido definido como uno de los segmentos clave para el desarrollo futuro de nuestro país a partir de la reciente sanción de la Ley Forestal de fomento a esta actividad. Ello permitió la realización de inversiones genuinas en un sector que hoy en día ocupa directamente a más de 88.000 personas en 72 establecimientos fabriles, e indirectamente a muchas más, y que tiene una capacidad instalada entre celulosa y papel de más de 2 millones de toneladas anuales, según estadísticas de la AFCP (Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel de la República Argentina).

Las expectativas de Ledesma en este año están dirigidas a la aprobación de la segunda etapa del proyecto de inversión en la fábrica de papel y seguir con su proceso de mejora continua para ofrecer, como siempre, la mejor relación precio/calidad/servicio del mercado argentino.